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  • María Uribe

¿Qué es la Psicometría?

Actualizado: 5 may 2021

¡Conoce este concepto y aprende cómo se aplica!


El presente artículo tiene el objetivo de realizar un acercamiento breve y sencillo al concepto de psicometría, estableciendo inicialmente una definición clara y abarcadora, y dando paso a una explicación de lo que son los tests psicométricos, su uso y funcionamiento en la psicología. A partir de ello se realiza una revisión de los sucesos más importantes de su historia y desarrollo como disciplina científica, desde su origen hasta lo que se conoce en la actualidad como el campo de la psicometría, abarcando las dos teorías fundamentales: la Teoría Clásica de los Tests (TCT) y la Teoría de Respuesta al Ítem (TRI). Posteriormente, se realiza una breve descripción de los dos conceptos básicos e intrínsecos de la psicometría: la confiabilidad y la validez. Y finalmente, a modo de conclusión, se establecen los importantes alcances que han tenido los tests psicométricos y la psicometría como disciplina científica y como aquella parte de la psicología que tiene una importante aplicación en la toma de decisiones diarias de los psicólogos.


Palabras clave: psicometría; tests; Teoría Clásica de los Tests; Teoría de Respuesta al Ítem; confiabilidad; validez.


¿Qué es la psicometría?


La psicometría es un concepto propio de la psicología; que si bien surgió en este mismo campo desde hace ya más de cien años, aún encuentra algunas dificultades en establecer una única definición. A lo largo de la historia la definición del concepto de psicometría se ha desarrollado principalmente en torno a dos elementos: los instrumentos que utiliza (tests psicométricos), y el objetivo que intenta perseguir (medir los fenómenos psicológicos) (Bonillo Martín et al., 2014). El presente artículo tiene el propósito de brindar una definición sencilla y clara de lo que es la psicometría, así como permitir un acercamiento a lo que son los tests psicométricos, la historia, el surgimiento de la psicometría, algunos de sus conceptos básicos y los importantes alcances que ha tenido.


La psicometría se puede definir como la rama de la psicología que se ocupa de las mediciones de los fenómenos psicológicos o mentales (Aliaga, 2006). En el campo de la psicología el concepto medir implica dar una magnitud de cierta propiedad o atributo psicológico, por ejemplo: la inteligencia, la extraversión, o el razonamiento verbal, con ayuda del sistema numérico (Aliaga, 2006). Esto quiere decir que la psicometría permite medir de forma numérica y cuantificable, por ejemplo, la inteligencia, la extraversión, la estabilidad emocional, la impulsividad, el autocontrol, la sensibilidad, entre otros; de una persona o un grupo de personas.


En suma, la psicometría es una disciplina de la psicología que tiene como finalidad esencial aportar una gran cantidad de soluciones a los problemas de medida en cualquier proceso de investigación psicológica, y es por eso, que constituye un campo metodológico que abarca teorías, métodos, funciones, y usos de la medición psicológica tanto a nivel teórico como práctico (Aliaga, 2006). En este sentido, la psicometría tiene su rol fundamental en el desarrollo de lo que se conoce en psicología como la evaluación psicológica, pues proporciona diversas teorías, métodos y técnicas que permiten describir, clasificar, explicar, diagnosticar o predecir los fenómenos y atributos psicológicos que están siendo objeto de evaluación y medida (Bonillo Martín et al., 2014). Para lograr medir cualquiera de estos atributos se utilizan los instrumentos propios de la psicometría: los tests psicométricos.


Tests psicométricos


Teniendo en cuenta lo anterior, es evidente que la definición de psicometría se ha desarrollado fundamentalmente en torno a los medios que utiliza para medir, los cuales son llamados tests psicométricos; es por ello, que no se puede llegar a tener un verdadero acercamiento a la psicometría sin abarcar el concepto de tests psicométricos, su función y rol en relación con el campo de la psicometría.


A lo largo de la historia la psicología ha utilizado dos tipos de instrumentos para acercarse a los atributos y fenómenos psicológicos: los tests proyectivos, y los tests psicométricos. Evidentemente son los psicométricos los que utilizan propiamente el concepto de medición desde un entendimiento cuantitativo y tienen todo su fundamento en el área de la psicometría (Aliaga, 2006). Es así, como el test psicométrico se puede definir como: “un procedimiento estandarizado compuesto por ítems seleccionados y organizados, concebidos para provocar en el individuo ciertas reacciones registrables” (Aliaga, 2006, p. 87). Esto quiere decir, que el test psicométrico debe pasar primero por un proceso de estandarización, mediante el cual se logran establecer procedimientos únicos para la aplicación, calificación e interpretación del test (Aliaga, 2006). Después de la estandarización siguen otros procesos relacionados, como; la aplicación del test, su calificación o medición de los resultados, y finalmente da paso a la interpretación de estos.


Asimismo, un test psicométrico (o prueba psicométrica) está compuesto por una serie de preguntas o afirmaciones llamadas “ítems” que provocan en el individuo o grupo de personas una serie de reacciones que son registrables, medibles e interpretables. Por ejemplo: en el test psicométrico 16PF que evalúa la personalidad, un ítem corresponde a una afirmación como “Me dejo llevar por los demás” o “Intento seguir las reglas”, ante el cual la persona evaluada debe registrar una respuesta que será medible e interpretable. Además, los tests se pueden clasificar de diversas formas, como por ejemplo: según su forma de dar las instrucciones, según su forma de administración, o según la edad de aplicación.


Algunos ejemplos de tests psicométricos son: para evaluar la inteligencia: la Escala de Inteligencia para Adultos de Wechsler (WAIS) y su versión para niños (WISC); para evaluar la personalidad: el Inventario Multifásico de la Personalidad de Minnesotta (MMPI), el Cuestionario 16PF de Cattell y el Inventario de la Personalidad de Eysenck (EPI); para evaluar la depresión: El Inventario de Depresión de Beck, IA (BDI-IA); para evaluar la ansiedad: el Cuestionario de Ansiedad Estado Rasgo (STAI), etc.


Historia de la psicometría


Ahora bien, teniendo en cuenta la anterior descripción del concepto de psicometría, es fundamental hacer una breve revisión histórica de los principales acontecimientos que dieron como resultado el surgimiento del concepto de psicometría como se conoce hoy en día.


Es a finales del siglo XIX que la psicología comienza a tener un inmenso interés en proporcionar otro tipo de acercamiento a los fenómenos mentales, interesándose cada vez más por estudiar al ser humano desde procedimientos científicos, medibles y observables con los que se evitará cualquier evaluación sesgada y carente de objetividad. El primer esbozo de la psicometría surge precisamente como respuesta al problema de aquel momento de la psicología de la poca capacidad de medición y “cientificidad” de su objeto de estudio: los fenómenos psíquicos; así pues, la psicometría surge para aportar soluciones al problema de medida psicológica desde un acercamiento verdaderamente científico, cuantitativo y observable.


Según Bonillo Martín et al., (2014) fueron los trabajos de Galton (1822-1911), Cattell (1860-1944), y Binet (1857-1911) los pioneros de lo que se conoce como psicometría moderna, realizando una evaluación cuantitativa en el área de las diferencias sensoriales, perceptivas y de comportamiento. En 1890 Cattell fue el primero en utilizar el término de test mental y en 1905 Binet y Simon crean el primer test psicométrico conocido como la Escala Métrica de la Inteligencia, con el que se introdujo en la psicología el término de edad mental (Muñiz, 2010). En 1916 Terman realizó una revisión de la escala, conocida como revisión Stanford-Binet (1916) y se utilizó por primera vez el concepto de Cociente Intelectual (CI) para expresar la puntuación de una persona en la escala (Muñiz, 2010). En ese mismo año surge el Cuestionario de Datos de Personalidad de Woodsworth (1916) reconocido como el primer test de personalidad (Aliaga, 2006). En 1917 los tests reciben un fuerte impulso con los tests Alfa y Beta ante la necesidad del ejército de Estados Unidos de reclutar de forma rápida y eficaz soldados para la primera guerra mundial (Muñiz, 2010). Finalmente, es en la década de los años treinta que se logra situar los inicios de la construcción de la psicometría como disciplina científica tal y como se conoce en la actualidad, pues fue en esta década cuando empezó a crecer el interés en la literatura científica sobre la psicometría, creando diversas revistas, investigaciones e incluso asociaciones internacionales dirigidas a ampliar cada vez más esta disciplina (Bonillo Martín et al., 2014).

Desde antes de la década de los años veinte los tests psicométricos se fueron desarrollando, siguiendo los lineamientos de lo que se conoce como la Teoría Clásica de los Tests (TCT), el primer enfoque creado para la construcción de pruebas psicométricas y el más utilizado hasta la actualidad. A finales del siglo XX surgió otro enfoque a la hora de construir y analizar los tests llamada la Teoría de Respuesta al Ítem (TRI), pero son pocos los tests basados en esta teoría (Aliaga, 2006).


Teoría Clásica de los Tests (TCT)


La TCT surge a principios del siglo XX a partir de los trabajos pioneros de Spearman en los que se propone toda una teoría para la óptima construcción de los tests psicométricos que surgían en ese momento (Muñiz, 2010). La teoría consiste en asumir lo siguiente: en primer lugar, la puntuación que obtiene una persona en un test es denominada puntuación empírica. En segundo lugar, esa puntuación empírica está formada por dos componentes: la puntuación verdadera y el error. La puntuación verdadera se define como aquella puntuación total que obtiene la persona evaluada en el test; sin embargo, esta teoría asume la capacidad que tiene el error para influir en las respuestas del test, sea un error que proviene de la persona, del contexto o del test (Muñiz, 2010); así pues, el error puede ser debido a muchas causas que simplemente no se pueden controlar. Por ello, esta teoría tiene en cuenta que un puntaje de un test no es únicamente la puntuación verdadera, pues en el momento de aplicación influyen diversos errores que afectan la puntuación verdadera y por ello se debe contar como puntuación real la convergencia de los dos componentes.


Esta teoría ha sido absolutamente influyente a lo largo de la historia, de tal forma que los tests más utilizados por los psicólogos en la actualidad, como por ejemplo el WAIS, WISC, 16PF, y MMPI, todos han sido desarrollados bajo el enfoque clásico (Muñiz, 2010).


Teoría de Respuesta al Ítem (TRI)


La TRI surge en 1968 por Lord y Novick como una reformulación de la teoría clásica, suponiendo un gran avance para el campo de la medición en psicología y propiciando un gran desarrollo de nuevos conceptos y herramientas psicométricas (Muñiz, 2010); es así como la TRI surge como respuesta a diversos problemas de la medición psicológica que no se habían podido resolver a partir del enfoque clásico. Esta teoría se puede entender como un modelo probabilístico que permite conocer información específica proporcionada por cada ítem, creando así tests individualizados (Aliaga, 2006); esto quiere decir que la atención se centra en la información de cada ítem, pues se toma al ítem como unidad de análisis, y no sólo al test a nivel global. La TRI también se conoce como Teoría del Rasgo Latente, ya que tiene el objetivo de establecer una relación entre el comportamiento de una persona frente a un ítem y el rasgo responsable de este comportamiento (rasgo latente); para lograrlo, recurren a ciertas funciones matemáticas que indican la probabilidad de dar una respuesta determinada al ítem para cada nivel del rasgo medido (Attorresi, 2009).


En la actualidad existen más de cien modelos de TRI utilizados según el tipo de datos manejados, y cada día la TRI domina más el panorama psicométrico (Muñiz, 2010).


Conceptos básicos de la psicometría


Existen múltiples conceptos, procesos y términos que se relacionan con la psicometría, pero existen dos que son intrínsecos a este campo de la psicología, sin los cuales no se puede tener un verdadero acercamiento a lo que es la psicometría y los tests psicométricos. Estos dos conceptos son: confiabilidad y validez.


Confiabilidad


La confiabilidad de un test se puede definir como la consistencia o estabilidad de las medidas que se obtienen en un test cuando el proceso de medición se repite (Prieto y Delgado, 2010). Esto quiere decir que la confiabilidad indica la precisión y consistencia con que un test realmente mide lo que mide, en una población específica y en condiciones normales de aplicación del test (Aliaga, 2006).


La confiabilidad se presenta por medio de dos elementos: el coeficiente de confiabilidad y el error estándar de medida. En primer lugar, el coeficiente de confiabilidad es un número que indica una correlación entre dos grupos de puntajes, y muestra el grado en que las personas mantienen sus posiciones dentro de un grupo (Aliaga, 2006). Este coeficiente abarca un valor desde 0 a 1, y entre más se acerca a 1, se dice que la prueba es más confiable. El coeficiente más utilizado para medir la confiabilidad en una prueba es denominado Alfa de Cronbach. En segundo lugar, el error estándar de medida se puede definir como aquel valor numérico que indica la desviación estándar de los diversos errores que ocurren a la hora de la medición de un test, asociados a las puntuaciones observadas de un test, para un grupo particular de examinados (Gempp, 2006). En palabras más sencillas, es un valor numérico que se relaciona con los posibles errores que surgen a la hora de aplicar el test y que permite encontrar el puntaje verdadero de un individuo.


Validez


La validez de un test se puede definir como el grado en que la evidencia empírica y la teoría sostiene la interpretación de las puntuaciones de los tests (Prieto y Delgado, 2010). Es así como la validación de un test es un proceso de acumulación de pruebas empíricas y teorías para apoyar la interpretación y el uso que se le da a las puntuaciones obtenidas (Prieto y Delgado, 2010); el objeto de validación no es meramente el test psicométrico, sino la interpretación de sus puntuaciones y las inferencias realizadas en relación con la teoría. Algunas preguntas que responde la validez de una prueba son: “¿a qué hacen referencia los puntajes obtenidos en ésta?, ¿es válido el uso o la interpretación de las puntuaciones de este test?, ¿qué generalizaciones se pueden hacer apropiadamente a partir de la puntuación en esta prueba?” (Aliaga, 2006). Como se puede ver, el proceso de validez está estrechamente relacionado con el proceso de interpretación y su fundamento sólido en la teoría psicológica.


Es así como se entiende que un test psicométrico tiene una alta validez cuando existen amplios y claros supuestos teóricos que respaldan las interpretaciones y afirmaciones que se formulan con base en los puntajes obtenidos en la prueba. A diferencia de la confiabilidad, la validez no se puede resumir únicamente en un índice o valor numérico, sino que se asegura a partir de la acumulación de evidencia teórica, estadística, empírica y conceptual del uso e interpretación de las puntuaciones (Aliaga, 2006). El tipo de validez más importante en un test es la denominada validez de constructo, que se refiere al grado en que un test refleja realmente el constructo que dice medir (Aliaga, 2006).


Alcances de la psicometría


En definitiva, la psicometría se ha convertido en una herramienta fundamental a la hora de realizar evaluaciones psicológicas, tareas investigativas y una mejor forma de tomar decisiones para todos los psicólogos en la actualidad. Los tests psicométricos son instrumentos de medida realmente sofisticados mediante los cuales hoy en día los psicólogos pueden llevar a cabo inferencias y tomar decisiones sobre aspectos que resultan decisivos en la vida de las personas (Muñiz, 2010). Muchos alcances de la psicometría radican en estas diversas decisiones que debe tomar el psicólogo en su cotidianidad y el test psicométrico surge como una de las mejores herramientas para hacerlo. Por ejemplo, en el área de la selección en las organizaciones, la decisión del psicólogo consiste, entre otras, en aceptar o rechazar a un postulante, o saber cuál es la persona más apta para un trabajo específico; también en el área del diagnóstico, la decisión del psicólogo se hace respecto al tipo de tratamiento a seguir; asimismo en la investigación, los tests permiten tomar decisiones acerca de la elaboración de las diversas hipótesis, así como la recolección de la información necesaria (Aliaga, 2006).


Ha sido gracias a la psicometría que en el campo de la psicología se ha alcanzado uno de los mayores logros: poder cuantificar de forma objetiva los sucesos psíquicos y experiencias personales de individuos y grupos de personas que antes parecían inaccesibles a una evaluación científica y objetiva por parte de la psicología. Con la psicometría, se ha establecido una base propia del método científico que le permite a la disciplina de la psicología llegar a conclusiones, y por lo tanto, poder establecer no sólo inferencias o interpretaciones, sino leyes acerca del comportamiento humano (Morales, 1990).





Referencias

Aliaga, J. (2006). Psicometría: Test psicométricos, confiabilidad y validez.

Attorresi, H., Lozzia, G., Abal, F., Galibert, M., y Aguerri, M. (2009). Teoría de Respuesta al Ítem: Conceptos básicos y aplicaciones para la medición de constructos psicológicos. Revista Argentina de Clínica Psicológica, 18(2), 179-188.

Bonillo Martín, A., Cosculluela Mas, A., Turbany Oset, J., Meneses Naranjo, J., Lozano Fernández, L., Barrios Cerrejón, M. y Valero Ventura, S. (2014). Psicometría. Editorial UOC: Barcelona.

Gempp, R. (2006). El error estándar de medida y la puntuación verdadera de los tests psicológicos. Terapia psicológica, 24(2), 117-130.

Morales, M. (1990). Psicometría Aplicada. Editorial Trillas: México.

Muñiz, J. (2010). Las Teorías de los Tests: Teoría Clásica y Teoría de Respuesta a los Ítems. Papeles del Psicólogo, 31(1), 57-66.

Prieto, G., y Delgado, A. (2010). Fiabilidad y validez. Papeles del Psicólogo, 31(1), 67-74.

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